jueves, 16 de febrero de 2012

Testigo ocular.

En el bar
absorbo el líquido del glamour.
Observo tus insultos y las contestaciones.
Me duele que hieras y me da placer.
Sólo yo conozco la razón
Ya no encuentras pretextos para decir adiós,
mientras la otra parte, sintiendo tu pérdida,
se somete, ruega,
y no entiendo lo cerrado de tu corazón.

Aunque esto acerca mi triunfo,
me duelen sus lágrimas
y rechazo su tramposo proceder.
Por no aceptarte como cualquier ser humano
real, con debilidades, errores y necesidades,
buscas vaciar tus culpas inventando ogros, quedando así como la víctima d esta historia.

Me duele y me das miedo.
Comprendo su impotencia, su desesperación
al no poder vencer tus falacias.

Y me da placer,
el saber que mi fuego
te provoca a liquidar
al único obstáculo que nos aleja.


Xenia Gasca.

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