La gente no debería extrañarse. Todos deberíamos tener el valor de buscarnos la cara
y decirnos "Te extraño." Podría jurar que tragarse el orgullo duele menos que extrañar
a alguien que alguna vez lleno tu vida, tu cama y tu corazón.
No sólo se extraña a los amores, sino también a los amigos que se van, tanto del mundo
como de nuestra órbita. Te extraño no debería ser tan difícil de decir.
Duele ser el único que extraña, lo sé. Pero, ¿y qué si el otro también te extraña,
pero no tiene el valor de decirlo? Ninguno de los dos lo sabrá, no importa si uno lo dice,
siempre uno de los dos tendré el suficiente orgullo para arruinarlo todo.
¿Por qué escribo esto? Porque lo extraño, porque lloro cuando lo recuerdo.
Porque lo sueño y me despierto extrañando. Porque hay momentos que se anuda
mi garganta, mi estomago duele y siento que se me sale el corazón.
Porque siento como si se me hincharan los ojos por las lágrimas que me niego a
derramar. Porque le he dicho tantas veces que lo extraño que creo que ya no puedo más.
Porque cada día que pasa siento que lo extraño más, porque en vez de olvidarlo lo recuerdo más.
Porque podría correr hacía él para gritarle en el oído que lo extraño y saber que él no hará nada
para decir que me extraña también. Porque prefiere callarse a aceptar que me extraña. Porque
quizá si lo escribo y nunca lo lea entienda cuanto es que lo extraño.
lunes, 23 de abril de 2012
martes, 3 de abril de 2012
El error de la luna.
Lucatero:
Vino la luna a decir que te aullara, y
Estoy en eso, desde anoche no he dormido,
No he salido de tu lecho que dejaste.
Todavía está. ¿No fue es lo que pediste?
Pues ahí está, carajo por qué no vienes? No
Era eso lo que querías y me dijiste aquella
Vez? ¿se acabó y hay que empezar?
De acuerdo Pero tengo que preguntarte
¿cómo me dejaste andar, y no me jalaste?
Con un grit y ya eso hubiera bastado
Esperarte a sabiendas de que no vendrás,
Sabiendo que vendrás algún día.
Trabajo encerrada, con miedo de que
Toques y me encuentres en fachas.
Me canso, voy al espejo me miro, me
Cambio de ropa o me repaso las cejas
O los aretes que me faltan. Regreso y ando
Por la casa arreglada cada tres horas para
Que no me encuentres en l que soy: una
Fregona con sus fichas, encerrada en su
Maloliente, esperándote ¿dónde empezó?
¿te fuiste y n has vuelto? Si voy
A encontrarte voy y me siento en tu
Cubículo de la Facultad hasta
Que aparezcas. Y sólo para preguntarte
Por qué te fuiste. En tu casa también,
Para evitar el escándalo en la Facultad.
Puedo telefonearte y decirte que estoy aquí
Encerrada con mi trabajo, arreglándome
Cada tiempo por si llegas.
Pero tampoco podría. Imagínate que me
Mandas al carajo tu frialdad, etc, hartarte
-o acabar de hartarte. Porque te hartaste
De mí. Lo que n obsta para. Al mismo
Tiempo que sé que no fue mentira, -y que
Tampoco fue suficiente. Falta. Eso es todo.
Todo lo que quería decirte en esta carta,
Que no voy a enviar, pero me alivia
Escribirla porque es como tenerte cerca al
Alcance de mi voz. Falta. ¿Me escuchas?
Yo recuerdo cosas, pleitos y sé que n me
Equivoco si me escuchas cuando te
Hablo. Mejor dicho Sé que sigo hablando
Dentro de ti y no te digo? ¿Pr qué te
Fuiste? No te has ido y vendrás pero no
Vendrás. pero me alegro para recibirte.
Y así.
¿Vendrás? ¿Vendrás? ¿Vendrás?
Fragmento de "El error de la luna." de Héctor Aguilar Carmín.
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