Sin duda alguna, la mayoría de nosotros somos mejores dando consejos que llevándolos a cabo, sobre todo en aquellos en los temas en los que creemos tener experiencia o algún conocimiento básico acerca del mismo. Yo, por ejemplo, soy un as dando consejos de amor, tomando en cuenta que yo y mis relaciones amorosas son todo un caso fortuito, un pájaro de la casualidad, según Kundera.
Siempre he tenido la idea de que en los casos del amor, las personas no deben conformarse con poco, deben luchar por lo que desean sin permitir que nadie más les impida seguir sus sueños. Le he dicho a mis hermanos, que son mayores que yo, a mis primos, amigos y demás extraños lo que deberían de hacer para ser felices en sus vidas amorosas: que si los engañan cual es la necesidad de estar ahí si ella no se respeta y se quiere como espera que él la respete; que si el otro le grita y la insulta como espera que deje de hacerlo si ve que ella lo ignora; que si ella sabe que es un mula y cuando amenaza con dejarlo él se vuelve un amor para convencerla de que él ha cambiado.
Todo esto pasa porque ninguno de nosotros está dispuesto a cambiar la comodidad de medio vivir para no vivir como deberíamos. Diría Juan Gabriel: "No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor."