Hoy (agosto 16, 2011), curiosamente después de haberme jactado de mi poder de olvido y de mi capacidad de verlo sin la necesidad de sentir algo más por él, el Karma, mi gran amigo se burlo de mi, en mi cara y casi, casi frente a todos.
Mientras esperaba que el autobús avanzara, me asome por la ventana y vi a una pareja, en la cual él se parecía a mí él; su barba, su cabello, sus lentes… me reí, no supe que más hacer. El morbo me obligo a verlo otra vez y ¡oh sorpresa! El como la veía, como la abrazaba e incluso como la besaba me recordó a como lo hacía él conmigo. Sentí un hueco en el estomago uno grande, de esos que sientes que te comen por dentro. Me ofendí, sola por que no había nadie cerca a quien contarle ni nadie que supiera lo que pasaba, así que, decidí cerrar la cortina y hundirme en el asiento mientras vociferaba mentalmente.
Justo cuando el autobús estaba a punto de arrancar lo vi subir y pensé: “Ver…” no pude terminar la frase antes de que se sentará a un lado de mi. Lo odie, me odio y odie a aquel que me hizo odiar al que ahora estaba a mi lado. Entre mi odio reprimido y mi risa nerviosa escuche a lo lejos (en la bocina de arriba) la canción de “Un mundo raro” de José Alfredo Jiménez, no pude más y solté una carcajada, lo suficientemente fuerte para él me preguntará ¿Estás bien? (No, estoy que me lleva la chingada porque estás aquí a un lado, te pareces a mi ex e incluso creo que hueles igual.) Sí, gracias, solo me reí. Seguido de una sonrisa un tanto hipócrita pero realmente adolorida.
Ya en camino, mientras él seguía el ritmo con sus piernas yo estaba con la mitad de la cabeza afuera de la ventana porque ya no podía seguir oliendo su perfume tan familiar. ¡Demonios! ¿Por qué no te bajas ya? Y él seguía moviendo las piernas al ritmo de, cagado, “With or without you”, sabía que no lo haría, así que decidí hacerlo yo, aún estando lejos del lugar a donde tenía que llegar, así que suspire, sin querer y fue un suspiro de esos que duelen, en fin. Tomé aire y dije: “Me das permiso” “¿Te bajas aquí? Yo también, es como si tuviéramos que estar en el mismo lugar.” Frases seguidas de risas nerviosas de mi parte y de una sonrisa sincera por él. ¿Cómo te llamas? Ely ¿Y tú?... Nah, el karma pudo haber sido peor, se llama Oscar, sólo la inicial me persigue, ja.
En fin, nos despedimos con una rara promesa: “nos vemos” Ok, cuídate, respondí…
Todo esto me llevo a pensar que es realmente difícil olvidar a alguien a quien realmente amas, no importa el tiempo ni la distancia, pues creo que estas solo te ayudan a acostumbrarte a lo que ya no tienes, pero el amor sigue ahí, latente y doloroso, ni siquiera las malas acciones, esas solo decepcionan pero no hacen que el amor se acabe, es igual, solo hacen más llevadero el sentimiento.
Sin importar lo lejos que estemos, lo que digas lo que diga, lo que hagamos nada de eso me hará dejar de pensar en ti, en cuanto nos quisimos, lo que hicimos y todo lo que aprendimos. Siempre serás de las mejores cosas de mi vida…