martes, 14 de enero de 2014

Me suena la vida, me vibran las manos.
Me jala el abismo, me incita el final.
Quisiera ya irme y dejar todo atrás.
Mi cielo protector se convierte en neblina,
me ciega y me llena de miedo.
Me tiemblan las piernas, me asusta vivir.

Ruido


El ruido de abajo de la cama volvió,
temí que fueras tú así que asomé
y sólo vi palabras enmohecidas,
olvidadas y podridas.
Las capas de polvo les impedían moverse,
les quitaban poder y significado.
En medio de su agonía se veían tristes y hermosas,
habían perdido su principio y su fin.
Pensé dejarlas ahí pero los susurros no me dejaban dormir.
Las barrí y tuve que encerrarlas en una caja,
pues un "te amo"
intentó morderme con su último aliento.
Quise limpiarlas, pero mejor decidí tirarlas.

No era él.

No es que te tuviera en el olvido, sólo quería quedarme con mis pensamientos,
con mis sueños, con mis quejas y mis odios.
No es que ya no tuviera inspiración porque él se haya ido, sólo quería enfocarme
en todo lo que me perdí por girar entorno a él.
No es que me haya vaciado cuando se fue, es que me di cuenta que estaba vacía
desde antes de que llegara él.
No es que no acudiera a ti para contarte mi vida, lo único que quería evitar era volver a hablar de él.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

No mentalices.

En enero el viento corta de verdad 
como el borde de una hoja de papel, 
como la ausencia 
que se envuelve con el frío,
como el vacío 
que se envuelve con al ausencia.

Inventamos una fuerza de atracción 
con el fin de desafiar la soledad,
pero en el fondo 
todo el tiempo fuiste invierno. 
Pero en el fondo 
fue tan sólo un espejismo.

No mentalices. 
tan sólo soy 
alguien que busca el sol 
igual que tú.

No mentalices,
tan sólo estoy 
tratando de romper 
tu corazón. 

Y no es la ausencia la que duele en realidad, 
son las marcas que dejamos en la piel.

Con tanta fuerza 
que no dejan respirar.
Con tanta fuerza 
como un acto criminal.

No mentalices,
tan sólo soy 
alguien que busca el sol, 
igual que tú 

No mentalices,
tan sólo soy 
un movimiento, 
así, bajo del sol.

No mentalices, 
tan sólo estoy 
tratando de romper.

El tiempo es olvido.

El ojo impasible del sol quema nuestras almas
condenadas a no recordar en este llano en llamas.
Habituados a languidecer bajo el sol ardiente
y olvidamos el beso mejor, su ritmo y su sonido.
Olvidamos que hay quienes nos roban el porvenir.
Bajo el ojo impasible del sol, el tiempo es olvido.
¿Qué quedará de mi, si hasta el sol se desintegra?
Tal vez mi voz será el eco de la estrella.
Aguardamos debajo del sol que quema nuestros huesos,
en espera de un tiempo mejor, quizás después de muertos.
Mientras tanto borramos las huellas del porvenir.
Bajo el ojo impasible del sol, el tiempo es olvido.
¿qué quedará de mi, si hasta el sol se desintegra?
Tal vez mi voz será el eco de de la estrella.


José Manuel Aguilera.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

No...

Sin duda alguna, la mayoría de nosotros somos mejores dando consejos que llevándolos a cabo, sobre todo en aquellos en los temas en los que creemos tener experiencia o algún conocimiento básico acerca del mismo. Yo, por ejemplo, soy un as dando consejos de amor, tomando en cuenta que yo y mis relaciones amorosas son todo un caso fortuito, un pájaro de la casualidad, según Kundera.
Siempre he tenido la idea de que en los casos del amor, las personas no deben conformarse con poco, deben luchar por lo que desean sin permitir que nadie más les impida seguir sus sueños. Le he dicho a mis hermanos, que son mayores que yo, a mis primos, amigos y demás extraños lo que deberían de hacer para ser felices en sus vidas amorosas: que si los engañan cual es la necesidad de estar ahí si ella no se respeta y se quiere como espera que él la respete; que si el otro le grita y la insulta como espera que deje de hacerlo si ve que ella lo ignora; que si ella sabe que es un mula y cuando amenaza con dejarlo él se vuelve un amor para convencerla de que él ha cambiado.
Todo esto pasa porque ninguno de nosotros está dispuesto a cambiar la comodidad de medio vivir para no vivir como deberíamos. Diría Juan Gabriel: "No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor."

viernes, 31 de agosto de 2012

De por vida...


                Estar de entrometida en las pláticas nunca había sido tan placentero para mí, como lo es hoy. La gente, me incluyo, deja de creer en el amor por diversas circunstancias, el tiempo, el ambiente o la actualidad, pero hoy para mi brillo algo en mi interior…
                Mis padrinos que deje de ver a los 12 años y los he vuelto a ver 2 veces desde entonces. El punto es que ahorita estoy sentada en la mesa escuchando a mi madrina platicar con mi madre. Ella nunca pudo tener hijos porque tenía un tumor entre la vagina y el útero, nadie supo que tenía hasta que un ginecólogo la “destazo” según sus palabras. El tema del amor salió porque su madre, que en paz descanse le dijo que cuidara mucho a su marido porque ella sabía que era una de las mejores decisiones que ha tomado en su vida. Cuando ella era joven lo único que quería de Juan, mi padrino, su marido era tener un hijo, su sueño era llenar su volskwagen de niños, tener una casa llena de vida y él también lo quería.  Lo intentaron pero el dolor era demasiado, encontraron un doctor “mágico”  que salvo su vida sexual y su matrimonio.
 Después de varios tratamientos y estudios se dieron por vencidos en ese aspecto pero después llego un ángel a sus vidas, una niña estaba embarazada y decidió no criar a su hija así que se la regalo a Margarita, mi madrina. Una semana después la niña murió por muerte de cuna. Ambos lloraron su pérdida no sólo por haber perdido a su hija, sino por la injusticia de la vida, ellos que siempre quisieron tener un hijo nunca se dio y ella regalo a su hijo. Mi hija no era para este mundo tan corrupto, ella sólo vino a bendecir mi hogar y llenarme de bendiciones. Ya la veré más arriba.
Juan sufrió y lucho por darle a ella el hijo que tanto quería, ella ya no quería pensar en eso, prefería estar sola y no quería arruinar la vida de Juan, así que le dijo que hiciera su vida por fuera, que la dejara, que no habría rencor. Él no tuvo que pensarlo y se quedó con ella bajo la promesa de morir antes de hacerla infeliz y que si no pudo darle un hijo al menos se quedaría con ella de por vida. Ellos ahora llevan 34 años de por vida, el con 63 años y ella con 51 sin trabajo, pensionados y felizmente juntos se prometen amor eterno y me tienen a mí de testigo. Lo único que ella me dice es consigue a alguien que te haga feliz, que arregle todo lo que se pueda arreglar, que no sea orgullosa y mucho menos banal.