viernes, 31 de agosto de 2012

De por vida...


                Estar de entrometida en las pláticas nunca había sido tan placentero para mí, como lo es hoy. La gente, me incluyo, deja de creer en el amor por diversas circunstancias, el tiempo, el ambiente o la actualidad, pero hoy para mi brillo algo en mi interior…
                Mis padrinos que deje de ver a los 12 años y los he vuelto a ver 2 veces desde entonces. El punto es que ahorita estoy sentada en la mesa escuchando a mi madrina platicar con mi madre. Ella nunca pudo tener hijos porque tenía un tumor entre la vagina y el útero, nadie supo que tenía hasta que un ginecólogo la “destazo” según sus palabras. El tema del amor salió porque su madre, que en paz descanse le dijo que cuidara mucho a su marido porque ella sabía que era una de las mejores decisiones que ha tomado en su vida. Cuando ella era joven lo único que quería de Juan, mi padrino, su marido era tener un hijo, su sueño era llenar su volskwagen de niños, tener una casa llena de vida y él también lo quería.  Lo intentaron pero el dolor era demasiado, encontraron un doctor “mágico”  que salvo su vida sexual y su matrimonio.
 Después de varios tratamientos y estudios se dieron por vencidos en ese aspecto pero después llego un ángel a sus vidas, una niña estaba embarazada y decidió no criar a su hija así que se la regalo a Margarita, mi madrina. Una semana después la niña murió por muerte de cuna. Ambos lloraron su pérdida no sólo por haber perdido a su hija, sino por la injusticia de la vida, ellos que siempre quisieron tener un hijo nunca se dio y ella regalo a su hijo. Mi hija no era para este mundo tan corrupto, ella sólo vino a bendecir mi hogar y llenarme de bendiciones. Ya la veré más arriba.
Juan sufrió y lucho por darle a ella el hijo que tanto quería, ella ya no quería pensar en eso, prefería estar sola y no quería arruinar la vida de Juan, así que le dijo que hiciera su vida por fuera, que la dejara, que no habría rencor. Él no tuvo que pensarlo y se quedó con ella bajo la promesa de morir antes de hacerla infeliz y que si no pudo darle un hijo al menos se quedaría con ella de por vida. Ellos ahora llevan 34 años de por vida, el con 63 años y ella con 51 sin trabajo, pensionados y felizmente juntos se prometen amor eterno y me tienen a mí de testigo. Lo único que ella me dice es consigue a alguien que te haga feliz, que arregle todo lo que se pueda arreglar, que no sea orgullosa y mucho menos banal.

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