-¿si diga? ¿Cómo estás?
-pedísimo, te amo, te extraño. No sé como vives si yo no puedo sin ti…
Mi estomago se endurece, mi corazón palpita más rápido de lo normal, intento escuchar lo que él dice pero las palabras salen por mi otro oído
-¡Dime algo carajo!
Reacciono, pero sigo sin saber que decir. Me rio y empiezo a decir cosas sin sentido, total no creo que lo note, está demasiado ebrio para darse cuenta de lo que digo. Empezamos a platicar de todo y de nada, empezó a recordar las promesas que alguna vez hicimos; nuestros hijos, nuestros viajes, la familia, nuestra casa, y una larga lista de etcéteras.
-¡dime que me quieres!
Le digo que lo quiero, no me cuesta nada, total, creo que ni siquiera lo siento… aquí es cuando empieza a doler y a tener un significado diferente todo lo que pasa. Ya no lo quiero, al menos no de la misma manera que alguna vez lo hice. Lo ame y hasta hace poco creí que aún lo hacía…
Hasta hace poco creí que el amor era realmente eterno, que podrías llegar a amar a alguien sobre todas las cosas, que nunca dejabas de amar, que solo te acostumbrabas a vivir sin tu otra mitad, pero no es así, el amor realmente se acaba o en esta ocasión se me acabo a mí.
Un año, mucho tiempo, personas, besos, manos y recuerdos después llego a romper mi balance de esa manera tan irracional. Solíamos vernos solo para encuentros casuales que quedaban en un “nos vemos”, ese nos vemos tenia implícito –o al menos eso creía- un “no muy pronto”, esa costumbre sobrevalorada por nosotros. Debimos haber dejado ese hábito cuando aún era tiempo, debimos habernos alejado desde aquel día en el que terminamos la relación. Estúpido pasado ahora tan presente.
Tantas palabras que dijiste, que gritaste que lloraste por teléfono, tantas palabras que espere tanto tiempo escuchar y que nunca dijiste: ¿por qué ahora? Por qué cuando logró pasar mis días sin ti, cuando logro estar estable, cuando tengo tantos planes ¿por qué hoy?
No me pesa tu regreso, me pesa no poder corresponderte, me pesa no amarte más, no poder decirte un te quiero o un te amo enserio, me pesa ser la única parte que dices que te mantiene consiente, coherente y con ganas de vivir. Me pesa no poder sentir lo mismo que algún día sentí por ti, me pesa que ahora sientas lo que hace tiempo debiste sentir por mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario