Una relación más en mi vida, una menos en mi presente, así es como hoy empezaré a describir mi caótico último mes con el.
Todo empezó, la verdad no sé como, el chiste es que nos conocimos y hubo algo que nos conecto desde un principio. Vayamos al grano, evitemos toda clase de detalles que puedan volver esto aburrido.
Uno de esos tantos días en los que solíamos estar juntos, empecé a molestarlo en modo de broma, pero el no estaba "de humor" para mis bromas y me espanto, me dio miedo lo que hizo y hasta ahora sigo sintiendo el mismo nudo en la garganta cada que lo recuerdo.
Hice de cuenta que no pasaba nada y seguimos con la "relación". Las cosas iban bien, hasta cierto punto. Él insistía que me quería mucho, que yo era perfecta para el, etc., etc., bueno, me convenció. A medida de que el tiempo pasaba me di cuenta de que le había permitido creerse mi dueño y cada vez me limitaba más. Un día me hizo llorar y fue ese día cuando me di cuenta que estaba con el por miedo, ya no por cariño.
Hace poco más de un mes me enteré de que lleva más de dos meses viviendo con ella, lo enfrenté, y le dije que me habían dicho que vivía con alguien más y ahora resulta que el jura y perjura que el me lo había dicho y que yo no tenía ningún problema con eso... ¿en qué momento YO estaría de acuerdo en ser "la otra"? y esto no lo digo solo por mi, sino por respeto a su mujer, y tampoco vendré a decir que no lo voy a hacer por dignidad ni nada de eso, simplemente pensemos coherentemente, sino puede respetar a la mujer con la que vive, ¿cómo carajos me va a respetar a mi?
Sí, lo acepto ya no quería seguir con esta "relación" me comía poco a poco, me daba miedo contestarle, hablarle e incluso las explicaciones que le debía eran difícil de digerir. Todos me decían que esto estaba mal que no era sano para mi y yo lo sabía, pero no tenia la capacidad para terminarlo...
Después de platicar un poco resulto que yo fui la mala, que no valieron las razones que me dio, que el pudo haber dado la vida entera por mi, bla bla bla, después de su intensidad y sus ganas de hacerme sentir mal, obviamente mal logrado, todo termino con una frase que obviamente fue pura cordialidad: "Tan amigos como siempre."
Adiós al efímero caballero que me entrego parte de su vida y me incluyó en ella, gracias por todo ese cariño que sé que me tenia aun cuando su manera de demostrarlo era un poco violenta...
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